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¡El momentazo!

 

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Antes de contar mi desafío quiero empezar agradeciendo a todas la personas que han hecho posible que consiguiera acabar esta ultra de la manera que la acabé. Sobre todo a Miguel Catalá, que ha sido mi mentor, mi maestro. La experiencia, aptitudes e inquietudes le han otorgado la sabiduría. Siempre ha confiado en mí, me ha apoyado, aconsejado y en la carrera ha estado hasta el último momento, en los avituallamientos y en meta, acompañado siempre de su hijo Jordi y de nuestro amigo José Miguel García, quien dejó todo lo que tenía que hacer para hacer el seguimiento y el reportaje fotográfico hasta meta. A mi gran amiga Ana Cenjor, que prefirió quedarse hasta el final aunque tenía previsto un viaje. Me preparó esa misma mañana los superbatidos “poción mágica  de Panoramix” que me hacía tener una resistencia sobrenatural. A la mujer de Miguel, Rosario, que me preparó una tortilla de patatas espectacular que me resucitó en el km 40. A los que estuvieron esperando que llegara a la Font de Partagat aguantando frío, lluvia y viento (Ruddy, Mayte, Álvaro, Ana, Jose Miguel, Jordi y Miguel). A Javier López, que en las dos carreras que hemos hecho juntos hemos entrado a meta cogidos de la mano y fue quien me convenció de que me apuntara. A Vicente Navarro alias Barranqui, para mi BarranKilian, un crack en todos los deportes. Gracias a él he mejorado la técnica, sobre todo de bajada. Los entrenos con él siempre han sido vertiginosos. A mi colega y muy amigo Jordi Reig, siempre ha confiado en mí y me ha dado buenos consejos. A los físios que trabajan en Fisionatura Albir (Marina, Oscar, Fran y Christian) que me han dado buenos masajes descontracturantes cuando lo he necesitado además de la planificación, entrenamiento y potenciación en excéntricos que me preparó Christian y que me hicieron mejorar los tiempos y resistir las ultimas bajadas por senderos. A todo el resto del equipo de Fisionatura (Vane, Loli, Berta, Tania). A Luis Barcia del club ultra trail de Benidorm que estuvo acompañándome desde la cima del Puig Campana hasta más allá de Sella y Kike Alcaraz, un crack de Concentaina que desde Sella estuvo a mi lado y en los momentos de bajón me ayudó psicológicamente tirando de mí. A mi hermana Cristina, mi cuñado Víctor, mis sobrinos Víctor y Mauro y a mis padres que sufren por mí lo que no está escrito. A mi perra Kika que ha entrenado conmigo casi siempre y que en alguna ocasión la he tenido que coger en brazos hasta casa, se está haciendo mayor pero hace de tripas corazón. A todos con los que he entrenado, de día, de noche, de madrugada. Y a todos los que me han dado ánimos para este momentazo… que empieza aquí:

 

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Trote muy suave o andando rápido mientras los “buenos” nos pasaban sin despeinarse. Buenas sensaciones. Hace buen tiempo, mangas abajo.

 

Todo preparado la noche anterior, quedo con Miguel en su casa. Me da una valiosa lección impregnada de experiencia previa a la carrera. Le dejo una bolsa de deporte con camisetas, calcetines y zapatillas de repuesto. También un botiquín con de todo por si acaso y un bidón de medio litro con 226Energy que tenía q dármelo en el primer avituallamiento. Habíamos planificado encontrarnos en los avituallamientos de la Font del Molí, Partagat, Sella y el Coll de Sacarest.  El sofá de casa lo ocupa esta vez todo el equipo y enseres que tengo que llevar. A la cama más tarde de lo que tenía planeado, antes de apagar la luz eran las 23:23 pm. Despertador a las 5am. Pero me despierto a las 4:42 am. Llueve. Desayuno media tortilla de patatas que me había preparado María la gallega el día anterior y un café americano sin endulzarlo. Y lo más importante, un superbatido que contenía casi medio melón, un plátano, un caqui, un melocotón, una pera, una manzana, el jugo de 2 naranjas y una lima, 4 higos secos, un puñado de nueces, almendras y pasas sultanas. Todo esto bien triturado con la Termomix. Me bebí la mitad del litro y medio q salió. A parte dejé preparado los mismos ingredientes para que Ana los batiera esa mañana y se lo llevara al avituallamiento de Partagat. Me da tiempo suficiente a equiparme y a las 5:45 pasa por mi Barranki. Sigue lloviendo pero no hace frío. Llegamos pasadas las 6am. La lluvia va parando hasta que cede. Ambiente de carrera. Encuentros y saludos con más compañeros. Javi López preparadísimo, sin nervios. Para él es una carrera más de las muchas ultras que ha hecho. Speaker y música a todo trapo. Revisión de material obligatorio. Todo el mundo preparado. Voy con camiseta técnica y mangas. Cuenta atrás. Las manos en los relojes.  Esto empieza ya, es la hora. Euforia del speaker que la transmite a todos los corredores. Pistoletazo de salida a las 7:02am. Ya de día. Salgo de los 20 primeros de los más de 300 y me pongo detrás del grupo del club ultra trail de Benidorm. Concentración y también los típicos comentarios graciosos. Empieza la senda de subida a Sierra Cortina. Trote muy suave o andando rápido mientras los “buenos” nos pasaban sin despeinarse. Buenas sensaciones. Hace buen tiempo, mangas abajo. Alcanzo a Barranki. Primer incidente, me cae de la mochila el chaleco y el cortavientos que tenía en la cremallera más superficial, se había roto. Me paro, lo coloco todo en otro departamento. Para sorpresa mía me estaba esperando Barranki unos 400 m. más adelante para tirar juntos, un detallazo.  Realizamos todo ese primer tramo juntos hasta la Font del molí. Allí vi a Miguel Catalá en medio de la pista como si fuera uno de los organizadores con el bidón preparado. Me lo bebí del tirón. Allí tenía que darme también un gel y una barrita energética, pero con la emoción de ver también a mis amigos José miguel y Ruddy me fui sin ellas, segundo incidente. Hasta el km 40 solo tenía un gel y empezaba  el km vertical, el Puig Campana. Buenas sensaciones. Casi al final del Puig Barranki me insinúa que empieza a hacer su carrera. Empezó a subir como la espuma. Imposible seguirlo. Tampoco era mi objetivo. Fue la última vez que le vi en la carrera. Ahora sin compañía pero justo cuando llego a la cima del Puig veo a Luis Barcia, me pego a él y empezamos el descenso hasta el Coll del Pouet donde estaba el segundo avituallamiento, un plátano y una barrita pero no se me ocurre coger de repuesto, tercer incidente. Y no tenía nada más que un gel. Empezamos la ascensión al Ponoig. Por esa misma senda bajaban los que ya habían subido. Vi entonces el nivel que había. Cómo bajaban. Qué concentración.

 

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Oigo de repente un vocerío ” para, para Nacho, para”. Me doy la vuelta y estaba Miguel con el bidón que me había rellenado. Me iba sin él, uffff casi la lío!

 

Seguíamos Barcia y yo rodeando la falda del Caval. Se tomó un antiinflamatorio porque le empezaron los calambres. Diosssssss, de repente a mí también, en el aductor derecho, pero de no poder ni moverme, cuarto incidente antes de cumplir 4 horas de carrera. Estiro unos instantes para calmar ese dolor insoportable, me tomo otra cápsula de sales, destapo el gel y me tomo la mitad. Es el momento de tomar un Enantium. Mano de santo. A los 15 minutos como si nada. Seguimos juntos. Antes de pasar por el tercer avituallamiento en el Pas del Contador, me quedo sin gasolina y la necesitaba. Gracias a Barcia pude seguir porque me dio un gel que me reanimó. En el avituallamiento recargamos bidones con agua e isotónico. Comí barritas y plátanos. Esta vez recargué. Mal tiempo otra vez. Empieza a llover y esta vez hacía frío, mangas arriba y me coloco el gorrito de la bolsa del corredor. Mucha pista hasta que nos desvían para empezar a subir la senda. Barcia empieza a quedarse rezagado. Decido ir a mi ritmo y esperarle en Partagat. Solo, lloviendo y frío, mala combinación. Cuando estoy a punto de llegar al avituallamiento para de llover. Es la 1 pm., llevo 6 horas y casi la mitad de la carrera.  Me voy aproximando y empiezo a sentir y escuchar los aplausos y ovaciones del público, pero sobretodo de los míos, mi gente, mis amigos. Allí estaban Jose Miguel sacándome fotos, Miguel Catalá y su hijo Jordi con la bolsa preparada con lo que necesitara (esta vez no olvide los geles y barritas), Ana Cenjor con la Kika (mi perra). Ana me había preparado la antes mencionada “poción mágica” que junto a la tortilla de patatas que hizo Rosario y el caldo caliente que tenían en el avituallamiento me supo a gloria. Me hizo mucha ilusión ver también a Ruddy y su mujer Mayte con su hijo Ruddito, también a Álvaro. Llegó Barcia, es un buen momento de continuar juntos. Me cambié la camiseta mojada y decidí salir sin cortavientos ni chubasquero. A los 10 minutos empezó de nuevo a llover, esta vez más intenso. La subida por los senderos de la Aitana parecían riachuelos. De repente un cámara grabándome y entrevistándome, pregunta: “que es lo que más te está gustando?” Respuesta:” lo que menos la lluvia y lo que más lo bonito que es esto”. La subida hasta lo más alto de las montañas alicantinas, Aitana, fue tosigoso. Otra vez solo, mucha lluvia, barro y frío. Se me hizo pesada la ascensión pero más cuando llegue arriba del todo, el viento, encima cuando vas mojado. Aun así decido no ponerme el cortavientos y al poco tiempo se me había secado gracias al viento. Continúo mi marcha, mi ritmo. Vuelvo a reponer en el siguiente avituallamiento, donde espero a Barcia que venía pisándome los talones. Qué bien! otra vez en compañía, aunque en varias ocasiones lo perdía porque paraba a mear o a lo que fuera. Sigo corriendo a ritmo hasta que empezó la vertiginosa bajada hacia Sella, muy peligrosa, muy técnica, muy complicada, un rompepiernas. Me caí una sola vez por un resbalón que me tuve que detener y comprobar si me había lesionado algo…ufff, todo bien, solo magullado. Pues nada… a seguir bajando hasta que pisé asfalto en Sella y allí estaban esperándome de nuevo Miguel y Jose Miguel. Felicitaciones y chocada de manos. Poción mágica. Recarga de bidones. Cambio de calcetines. Me sentó de lujo limpiarme los pies con unas esponjitas de jabón. Como nuevo. Me tomo otro caldo que tenían preparado en el avituallamiento, veo de nuevo a Barcia. Al poco tiempo alguien del equipo de seguimiento de Barcia me dice que ya había reanudado y que fuera en su busca para ir juntos. Así lo hago, me despido rápidamente y salgo. Oigo de repente un vocerío ” para, para Nacho, para”. Me doy la vuelta y estaba Miguel con el bidón que me había rellenado. Me iba sin él, uffff casi la lío!

 

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 Desde Sella podía empezar el momento de bajón psicológico y físico. Pero no, fue el comienzo de una buena amistad, compañía y apoyo: Kike Alcaraz.

 

Tengo que decir que el ultimo entreno largo que hice dos semanas previa a la carrera fue el último tramo de la Ultra (Sella – Finestrat) con Barranki y Javi López. Desde aquí pensaba que la noche se nos echaría encima cuando hiciéramos la carrera.

Sabía lo que me esperaba: un buen tramo de asfalto, pista y más pista y encima largos tramos de pista de subida hasta el penúltimo avituallamiento. Desde Sella podía empezar el momento de bajón psicológico y físico. Pero no, fue el comienzo de una buena amistad, compañía y apoyo: Kike Alcaraz, un sucarrat (Concentaina) que me alcanzó mientras iba en busca de Barcia. Buen chaval. Es ese tipo de gente que saluda a todos los que va encontrando y siempre tiene unas buenas palabras de ánimo. Nos juntamos los 3 y empezamos el último viaje juntos. Kike iba sobrado al ritmo que llevábamos pero no se separó. Empezaron a aparecerme sensaciones de calambres en los cuádriceps a los 61 km. Me tomé medio Enantium. Así llegué sin dolores al avituallamiento del Coll de Sacarets. Cansado, muy cansado, hasta la po…Allí estaban esperándome Jose Miguel,  Miguel y su hijo. Notaron que llevaba un poco de bajón. Es normal, tanta pista agobia. No pasa nada, Miguel se encargó de darme  una buena dosis de ánimos y comida de tarro ” piensa solo en meta, meta y nada más que meta”. Por supuesto mi poción mágica y recarga de bidones. Les pido que me den un cargador del IPhone que había preparado para que no se me acabara la batería porque desde el principio de carrera había conectado una aplicación que marca las rutas, wikiloc. Pero no la habían cogido. Que lastima! No importa. Sale Barcia antes por las sendas tan chulas que nos esperan en este tramo. ” Sucarrat, vamos!… Como te llamas? -Kike. Yo Nacho”. Desde ahí empezamos a llamarnos por nuestros nombres. Mano a mano continuamos corriendo rápido por las sendas. Alcanzamos a Barcia. Ya no lo vi más en carrera. Todavía quedaba más de una hora de sol. Y ahora que digo sol, el sol apareció. Esas sendas y el cruce de lado a lado dels Castellets con luz del día son una pasada. Llegamos al último avituallamiento. Cuál fue mi sorpresa que encontré a José Miguel esperándome con el cargador en la mano. Hicieron un frenético recorrido en coche para poder llegar a este punto de control y poder darme el cargador, todo un detallazo.

 

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No sé si fue por cansancio mental o porque creí que iba sobrado pero no recargué más que un bidón de medio litro de agua. Fallo! Jose Miguel me acompañó corriendo hasta donde estaba Miguel Catalá fuera del coche. Despedida hasta final de meta. Me coloco el frontal. Empieza a anochecer. Luces, acción! Me alcanza Kike que estaba en el “servicio” y empezamos la última ascensión de esta ultra trail. Para mí la más dura, no sé si por el cansancio, la oscuridad o las ganas de acabar pero fue dura. Iba siguiendo a Kike como podía y él iba tirando de mí, dando ánimos y empujones psicológicos. Alcanzamos a dos runners y poco a poco en la subida conseguimos dejarlos atrás. Cuando llegamos a la última cima de este desafío le pedí a mi compañero de batalla que me diera un poco de agua. No solo se prestó sino que me dijo que me quedara la botella llena hasta el final. Así lo hice y no sabes Kike como te lo agradezco, me salvaste de un final agonizante. Que ganas tenía de dejar de subir cuestas. Ahora tocaba crestear Sierra Orcheta. Dejar de subir me dio fuerzas. Kike se paró para quitarse el cortavientos y me dijo que fuera yendo. Así lo hice porque sabía que con el ritmo que llevaba me alcanzaría. Solo pero cada vez con más fuerzas en las piernas empecé a correr bastante más rápido. Y no sé si fue por las ganas de acabar o por el entrenamiento que hice desde meses atrás con Christian para potenciar piernas con ejercicios excéntricos. La cuestión es que empecé la bajada de Orcheta como si me persiguieran. Rápido, muy rápido. Alcancé a uno, dos, tres y hasta cuatro corredores. El único temor era que me fallaran las piernas y me fuera de bruces. Pero esto no ocurrió pues apareció la pista, amplia y sin dificultad ninguna. Bajé el ritmo para relajarme y esperar a que apareciera quien tanto compartió conmigo desde Sella y a quien tanto agradezco la compañía que me hizo en todo momento, Kike Alcaraz. Pudo haber hecho su carrera y conseguir bajar de las 12 horas llegando 45 minutos antes, seguro! Pero prefirió acompañarme. Ya sé que es reiterarme pero no tengo palabras de agradecimiento. Bueno! seguimos corriendo a ritmo, como de costumbre y como habíamos estado haciendo en los 80 y pico km y más de 12 horas. Oímos por detrás que venían pisándonos los talones. No tuvimos la más mínima intención de evitarlo. Nos alcanzó primero uno de los que pasamos bajando y en la última cuesta de asfalto, ya en el pueblo, nos pasó el guiri con unos gemelos como melones, con mochila grande y una raqueta con su cara. Pudimos haber hecho un sprint para evitarlo pero pa qué. Además tenía una arrancada de subida que no era normal, ya lo comprobamos en las subidas de las pistas de Sacarest que nos pasó como una moto.

A unos cuantos 200 o 300 m. antes de la meta, la familia y amigos de Kike estaban esperándole para darle los últimos ánimos y acabar con él.

En esos metros en solitario veo la furgo del Cranc de Barranki donde la aparcamos esa mañana, ya estoy ahí! veo gente aplaudiendo, oigo al Speaker nombrarme con ovaciones, veo la META… la cruzo, y en la misma línea me paro, alzo las manos mirando hacían cielo…lo he conseguido Diossss. Me colocan la medalla. Muchas fotos. Y en frente los míos gritando mi nombre con caras de verdadera alegría. Me untan a abrazos y choques de manos. Me invade la emoción. Ojos vidriosos y balbuceos. Muy emocionado. Lo he conseguido. Mi primera ultra. Y encima un tiempo inimaginable ni el mejor de los casos: 85 km con 11000 m. de desnivel en 12 horas 41 minutos. En la clasificación general entré el 34 y el 7 de mi categoría. Estoy en el “top ten” de veteranos. No me lo creo todavía. Para mí es un triunfo.

 

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Estoy en el “top ten” de veteranos. No me lo creo todavía. Para mí es un triunfo.

 

Barranki esperó a que llegara. Hizo un tiempo estratosférico 11h 24min, el 17. Abracé y me despedí de Kike. Y allí nos quedamos los cinco mirándonos: Ana, Miguel, Jordi, José Miguel y yo…”no puedo más, nos vamos a casa ya?”

 

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