Seleccionar página

La medicina convencional ha aumentado la esperanza de vida notablemente en las últimas décadas. Cuando en los años 20 llegar a los 50 era para muchos un privilegio, hoy rozamos el siglo, y cada vez con menos dificultad.

Sí, la medicina avanza, pero también nos hacemos conocedores de remedios caseros que en algunos casos pueden servir: las plantas medicinales. Sobre todo antaño, contar con plantas medicinales en casa era esencial porque nunca se sabía cuándo se iban a necesitar (aprende más sobre ellas aquí).

No todos estos vegetales son iguales. Aquí te listo algunos por si algún día decides cultivarlas.

Aloe Vera

El aloe vera se puede cultivar tanto en interior como exterior. Se ha empleado como comestible durante mucho tiempo, aunque hoy en día se aplica más en la industria cosmética.
La savia de aloe vera es extremadamente útil para acelerar la curación y reducir el riesgo de infecciones que aparecen en heridas, cortes, quemaduras, etc. Según varios estudios, la sabila también tiene usos internos para tratar la falta de apetito, problemas digestivos o incluso el estreñimiento crónico. En los niños con dermatitis atópica el Aloe Vera es muy recomendable.

Caléndula

Crece en casi cualquier tipo de condición ambiental. No tiene ningún problema con suelos poco fértiles, muy ácidos o alcalinos, preferiblemente húmedo.
Posee propiedades para remediar problemas de la piel, y se suele aplicar sobre picaduras, heridas cicatrizadas, varices y zona celulítica o con piel de naranja.
El té de los pétalos mejora la circulación y, de forma regular, alivia las varices.
Los preparados a base de caléndula ayudan a extraer callos y durezas.

Harpagofito

Un vegetal que está siendo todo un descubrimiento. El harpagofito, originario de Madagascar, es también conocido como la garra del diablo por la forma de sus frutos. El arbusto es salvaje, no necesita ser cultivado.
Es un buen reductor del dolor articular y muscular. Sirve para tratar problemas de diferentes tipos, como la artritis, la arteriosclerosis, la artrosis, la osteoartritis o la lumbalgia.
En varios estudios se ha visto que el harpagofito aumenta el apetito porque promueve la secreción de jugos gastrointestinales y bilis.
Los preparados del vegetal se hacen a partir de la raíz, donde se encuentran las mayores concentraciones de principios activos, llamados iridoides. Entre ellos destaca el harpagósido.
Puede tener efectos secundarios, por lo que antes de comenzar un tratamiento con esta planta medicinal pide consejo a un especialista. Encuentra aquí más información sobre el harpagofito.

Manzanilla

Con una fragancia dulce, crujiente, afrutado y herbáceo, durante mucho tiempo ha sido empleada con fines medicinales como remedio para problemas relacionados con el sistema digestivo.
Tiene un efecto calmante y tranquilizante en el área de la aromaterapia, que se utiliza para acabar con el estrés y ayudar en el sueño. Toda la hierba se utiliza para tratar dolores comunes, como el de oídos, los hombros o el dolor de muelas.
Es un potente relajante cuando se toma oralmente, y mejora el estado del aparato digestivo.

Bardana

Una de las menos conocidas. Requiere suelo húmedo para cultivarse y puede crecer sin sombra. La bardana es bastante famosa en el campo de la desintoxicación en la medicina herbal china y occidental. La raíz se utiliza para tratar la ‘sobrecarga tóxica’, que da lugar a posibles infecciones de garganta y enfermedades de la piel erupciones, forúnculos, quemaduras, moratones, herpes o acné.

No os parece increíble lo que la naturaleza pone a nuestro alcance. ¿conocías las propiedades de estas plantas?