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¿Qué es la Osteopatía?

La osteopatía supone un acercamiento diagnóstico y terapéutico manual de las disfunciones de movilidad tanto a nivel articular como tisular. Su visión holística, entendiendo el cuerpo como una unidad, nos permite interrelacionar todas las estructuras y comprender su papel en la aparición de la patología o dolor de nuestro paciente.

 

Corrigiendo la estructura a través de una gran variedad de técnicas mio-fascio-esqueléticas seremos capaces de restaurar la función fisiológica. Es importante que el paciente entienda que cuando realizamos una técnica, sea del tipo que sea, pretendemos dar el estímulo adecuado para que a través de nuestro sistema nervioso vegetativo, centro de control y por tanto corrector, recuperar el equilibrio.

 

A la hora de realizar un tratamiento desde el punto de vista osteopático podemos limitarnos a darle un enfoque exclusivamente músculo esquelético o estructural, o tener un enfoque más integral, en cuyo caso deberemos tener en cuenta las posibles disfunciones a nivel visceral o craneal.

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Osteopatía estructural

Conocida por la mayoría de nuestros pacientes, cuenta como técnica estelar con el trust o manipulación. Manipulamos con la intención de normalizar la información hacia el sistema nervioso pero también conseguiremos otros efectos como una relajación muscular y flexibilizar los tejidos que nos permitirá liberar otras estructuras que pueden estar interfiriendo en la sintomatología del paciente.

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Osteopatía craneal

A través de la osteopatía craneosacral buscaremos una vez más la estimulación de la “autocuración” del cuerpo a través de una serie de técnicas que nos permitirán reducir la irritación a nivel de las suturas craneales y la normalización de las tensiones miofasciales. 

Cada músculo, órgano o vaso está envuelto por una capa de tejido conectivo, la fascia, también presente a nivel craneal a través de las membranas meníngeas que actúan como barrera de cara un posible ataque químico y como protección para garantizar una buena circulación del líquido cefalorraquídeo.

Por este motivo, cualquier alteración a nivel craneal puede no solo tener repercusión en patologías de esta esfera como vértigos o disfunciones de la ATM, sino que tendrá influencia también en alteraciones emocionales y en una gran variedad de funciones corporales como por ejemplo, el sueño.

¿Qué casos serían los indicados para poder

recibir un tratamiento de este tipo?

Una de las principales ventajas de este tratamiento es la casi ausencia de contraindicaciones, siendo una herramienta muy útil por la suavidad de las técnicas así como por la ausencia de dolor durante el tratamiento en pacientes de carácter diferente como recién nacidos, bebés, niños, ancianos y discapacitados.

Principales indicaciones:

  • Bruxismo y disfunciones de la articulación témporo-mandibular (ATM)
  • Dolores craneofaciales y migrañas
  • Fatiga y estrés
  • Insomnio
  • Disfunciones congénitas
  • Lesiones del sistema nervioso central y pares craneales
  • Dolores crónicos de cuello y espalda
  • Trastornos de la conducta y alteraciones emocionales
  • Disfunciones congénitas
  • Trastornos de la succión y respiración en bebés
  • Incoordinación motora
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Osteopatía visceral

Si una víscera sufre, manifiesta habitualmente sus problemas a distancia, generalmente sobre el aparato locomotor debido a la confluencia de información en los distintos segmentos medulares y un cruce de aferencias a nivel del sistema nervioso central.  

El sufrimiento de la víscera está determinado por una pérdida de movilidad que conlleva una reducción de la circulación sanguínea pudiendo producir una irritación, inflamación o infección por esa falta de irrigación. 

Podemos encontrarnos una víscera en disfunción osteopática sin manifestación médica, clínicamente hablando, responsable del dolor del paciente o una víscera en disfunción contribuyente a la patología presente. En ambos casos los objetivos de nuestro tratamiento serán restaurar la movilidad fisiológica de la víscera y mejorar su vascularización e inervación.

 ¿Qué casos serían los indicados para poder

recibir un tratamiento de este tipo?

En casos de dolor no identificable a la palpación o dolor con una exploración ecográfica dentro de la normalidad. Ideal también como técnica complementaria a un tratamiento alopático como en casos de fibromialgia o enfermedad de Crohn, a una intervención quirúrgica toracoabdominal y otro tipo de trastornos como la dismenorrea.  

Principales indicaciones:

  • Trastornos digestivos – Hinchazón abdominal, estreñimiento crónico, reflujo.
  • Trastornos uroginecológicos: Dolor a la micción, incontinencia, infecciones recidivantes
  • Trastornos hormonales: Disfunción de la tiroides, alteraciones del ciclo menstrual
  • Estado de preenfermedad – Los análisis salen bien pero hay varios valores rozando el límite.
  • Trastornos respiratorios
  • Trastornos posturales con dolor referido
  • Trastornos del sueño
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Conclusión

Debido al carácter complejo del ser humano, la clave para conseguir un tratamiento de éxito recae en determinar qué estructura está en disfunción pese a que el dolor o sintomatología puedan aparecer a distancia y para ello es necesario un conocimiento exhaustivo de la anatomía y fisiología.

Cualquier patología, especialmente si es de carácter crónico, se verá beneficiada por un tratamiento desde el punto de vista osteopático y es muy recomendable como tratamiento preventivo

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